
by Raquel Payá Aldaz
Probablemente recordarás el revuelo del pasado agosto de 2025. Las redes se inundaron de imágenes de aspecto futurista de un supuesto “robot gestante” desarrollado en China. La noticia se viralizó como la pólvora, mostrando un humanoide con un vientre artificial capaz de gestar un bebé.
Según la noticia, un androide con útero artificial podía gestar bebés humanos por menos de 14.000 dólares, y estar disponible para 2026. Este rumor generó miles de comentarios y publicaciones en redes sociales. Sin embargo, investigaciones de portales de verificación como Snopes o medios de divulgación científica como Livescience confirmaron que la historia era falsa: las imágenes eran creaciones de Inteligencia Artificial, no existía tal proyecto ni el "inventor" mencionado había estudiado en la universidad señalada.
Pero lo más interesante de esta historia no es su falsedad, sino las dudas que planteó sobre el potencial de la tecnología: ¿Sería posible construir un robot de embarazo? ¿Deberíamos siquiera intentarlo?

En redes se polarizó el debate. Vi comentarios en redes que lo tildaban de “horrible” o “inhumano”, mientras que otros veían un avance médico para parejas que no pueden gestar o para mujeres que no desean pasar por un embarazo (ni por un parto).
En mi opinión, la idea de un “robot gestante” para reemplazar la gestación por conveniencia ignora que estaríamos descartando un universo biológico de programación, protección y conexión materno-filial que apenas empezamos a comprender.
Te lo cuento más en profundidad…
Cuando hablamos del útero durante un embarazo, no hablamos solo de un espacio físico, hablamos de una conversación biológica ininterrumpida entre la madre y el bebé. Lo que llamamos epigenética y programación fetal (o DOHaD - Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad) demuestra científicamente que:
1. El vínculo prenatal: El vínculo materno-filial no empieza en el parto. Empieza cuando el bebé reconoce la voz de su madre, se calma con el ritmo de su corazón y siente su movimiento. Es una conexión neurológica y emocional fundamental.
2. El feto capta aromas y sabores a través del líquido amniótico: El líquido amniótico cambia de sabor según lo que come la madre. Es la primera “programación” del paladar del bebé, lo que influirá en sus preferencias alimentarias.
3. Transferencias vitales: Durante el embarazo la madre transmite hormonas, factores de crecimiento e información inmunológica al bebé, protegiéndolo y programando su sistema inmune. Además, se liberan señales químicas según su estado de ánimo que atraviesan la placenta y le dan al feto “instrucciones”, aprendiendo cómo deberá responder al mundo que le espera.
4. Su primera microbiota: Estudios recientes han mostrado que la transferencia de microbiota podría comenzar incluso antes del nacimiento. Se han identificado componentes bacterianos y vesículas extracelulares (EVs) de origen materno en el líquido amniótico, que podrían ser ingeridos por el feto. Este hallazgo sugiere que la madre también comunica información inmunológica y microbiana a través de la placenta, preparando al bebé para su futura interacción con el mundo microbiano tras el nacimiento. Además, durante el parto natural el bebé recibe bacterias beneficiosas cruciales para su salud digestiva e inmunológica futura.
5. Microquimerismo fetal: Otro tema realmente fascinante, y que pocas personas saben, es que este intercambio es bidireccional. Durante el embarazo, algunas células del feto migran al cuerpo de la madre y pueden permanecer en sus órganos durante décadas. Este fenómeno puede ayudar a la madre a reparar tejidos y a protegerla de ciertas enfermedades. Es decir, la gestación natural deja una huella biológica beneficiosa en la madre.

Transferencia celular materno-fetal. Feto-maternal microchimerism: Memories from pregnancy. iScience.
Nada de esto podría replicarse completamente en un entorno artificial. Un robot podría imitar ciertas condiciones físicas, pero difícilmente recrearía la complejidad del embarazo humano y su dimensión emocional, sensorial y simbólica.
Aunque no hay robots gestantes (todavía), sí existen investigaciones reales sobre úteros artificiales, aunque no estamos hablando de ectogénesis, es decir, del desarrollo fetal completo en un útero artificial desde la concepción.
El ejemplo más conocido es el proyecto EXTEND (Extrauterine Environment for Neonatal Development), desarrollado en el Hospital Infantil de Filadelfia, en Estados Unidos, que busca crear un entorno extrauterino para reducir la mortalidad y la discapacidad en bebés prematuros.
La edad gestacional es un factor determinante del grado de madurez de los órganos y sistemas del recién nacido. Cuanto menor es esta edad, mayor es el riesgo de complicaciones. En 2020, se estimó que 13,4 millones de bebés nacieron prematuros, es decir, antes de las 37 semanas de gestación, lo que representa aproximadamente el 10% de todos los nacimientos a nivel mundial. Aunque la supervivencia de estos bebés ha mejorado significativamente en las últimas décadas gracias a los avances en la atención neonatal, la prematuridad es la primera causa tanto de mortalidad neonatal como de mortalidad infantil global en menores de 5 años.

En la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, los neonatólogos luchamos por cada gramo y por cada minuto de vida de estos pequeños guerreros. Para un prematuro extremo, el mundo exterior es un entorno increíblemente hostil.
El objetivo del dispositivo EXTEND es ayudar a bebés humanos extremadamente prematuros (entre 23 y 28 semanas) a sobrevivir cuando su cuerpo aún no está preparado para el mundo exterior. De momento se ha probado en corderos y su estudio en 2017 reportó haber logrado mantener a fetos prematuros de corderos en desarrollo durante varias semanas, reproduciendo parcialmente las condiciones del útero materno. Desde entonces, varios otros grupos han intentado reproducir el modelo y los resultados, pero aún no han logrado resultados similares, lo que pone de manifiesto las dificultades del proyecto. Uno de estos grupos se encuentra en nuestro país, en el Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona).
Si los resultados obtenidos en animales son buenos, posiblemente en unos años los bebés extremadamente prematuros continuarán desarrollándose en cámaras llenas de líquido amniótico, en lugar de permanecer en incubadoras conectados a respiradores. De hecho, el equipo del Hospital Infantil de Filadelfia ya ha solicitado autorización a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para iniciar los ensayos en humanos del dispositivo EXTEND.
Otros estudios exploran cómo imitar funciones de la placenta: intercambio de gases, comunicación inmune, o incluso exposición sensorial. Los desafíos técnicos son enormes, y la discusión ética no ha hecho más que comenzar.
La historia (falsa) del “robot gestante” nos deja dos reflexiones importantes:
1. La viralidad no equivale a verdad. En la era de la infoxicación, es esencial desarrollar pensamiento crítico y aprender a discernir entre hechos y ficción.
2. La tecnología necesita ética. Así como estamos debatiendo los límites de la inteligencia artificial, también debemos establecer un marco bioético para las tecnologías que interactúan con la biología humana. No todo lo técnicamente posible es moralmente aceptable o deseable.
La ciencia puede y debe ayudarnos a salvar vidas, pero no podemos olvidar que la maternidad y el nacimiento son experiencias profundamente humanas, que implican cuerpo, emoción y vínculo.
Y tú, ¿también te preguntas qué impacto tendría crecer sin el entorno biológico y emocional de una madre?
Gracias por leerme y por acompañarme en esta reflexión.
Con cariño,
Dra. Raquel Payá. Experta en neonatología, sueño y alimentación infantil.
1. Evon, D. (2025). Did China create a pregnancy robot to eliminate surrogacy? Snopes. https://www.snopes.com/news/2025/08/18/pregnancy-robot-china-surrogacy/
2. La Razón. (2025). Este es el “robot de embarazo” chino que se ha hecho viral. La Razón. https://www.larazon.es/tecnologia/este-robot-embarazo-chino-que-hecho-viral_2025082468aab420506ef67d06ddbc0f.html
3. Pappas, S. (2025). ‘Pregnancy robot’ from China is fake - but is the technology behind it possible? Live Science. https://www.livescience.com/health/fertility-pregnancy-birth/pregnancy-robot-from-china-is-fake-but-is-the-technology-behind-it-possible
4. de Nieuwburgh, M. Peers, et al. (2024). Assessment of extremely premature lambs supported by the Extrauterine Environment for Neonatal Development (EXTEND). Pediatric Research. https://doi.org/10.1038/s41390-024-03287-0
5. Grier A, et al. (2023). Bacterial extracellular vesicles in the fetal environment. Microbiome. https://microbiomejournal.biomedcentral.com/articles/10.1186/s40168-023-01694-9
6. Aagaard K, et al. (2014). The placenta harbors a unique microbiome. Science Reports. https://www.nature.com/articles/srep023129
7. Children’s Hospital of Philadelphia. (2017). Unique womb-like device could reduce mortality and disability in extremely premature babies. Children’s Hospital of Philadelphia. https://www.chop.edu/news/unique-womb-device-could-reduce-mortality-and-disability-extremely-premature-babies
8. Blanca Cómitre-Mariano et al. (2022) Feto-maternal microchimerism: Memories from pregnancy. iScience. https://doi.org/10.1016/j.isci.2021.103664
9. Felix R. De Bie, et al. (2025) Artificial womb technology – A more physiologic solution to treating extreme prematurity. European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology: X. https://doi.org/10.1016/j.eurox.2024.100359
10. Eixarch, E, et al. (2023). An Artificial Placenta Experimental System in Sheep: Critical Issues for Successful Transition and Survival up to One Week. Biomedicines. https://doi.org/10.3390/biomedicines11030702
11. World Health Organization (WHO), United Nations Children’s Fund (UNICEF), & PMNCH. (2023). Born Too Soon: Decade of Action on Preterm Birth. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789240073890
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